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Las vacunas después del Covid: buenas noticias con 3 virus clave y la revolución que se viene

La ANMAT aprobó dos muy esperadas y la FDA avaló un fármaco que llevó 60 años de investigación. Y el ARN mensajero promete más.

Este año, la ANMAT aprobó dos vacunas muy esperadas: la del dengue y la del herpes zoster. Y en mayo, la FDA estadounidense les dio el visto bueno a dos vacunas que jaquean a un mismo virus: el sincicial respiratorio, que causa la bronquiolitis. Después del envión del Covid, en el tablero de la vacunología las fichas parecen moverse más rápido. ¿Estamos entrando en una nueva era de las vacunas?


“Las vacunas son una de las herramientas de salud pública más poderosas del mundo. Previenen de 4 a 5 millones de muertes cada año. Con ellas, la viruela ha sido erradicada, la poliomielitis prácticamente ha desaparecido y el cáncer de cuello uterino tiene el potencial de convertirse en ampliamente prevenible”, pone en contexto Susana Baldini, directora médica de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME).


En este sentido, la aprobación de la vacuna contra el dengue de la japonesa Takeda en el declive de la peor epidemia fue una buena noticia para encarar la próxima temporada. Aunque la vacuna mostró mejor performance en algunos de los cuatro serotipos, tiene una eficacia general del 61% y del 84% para los casos de hospitalización, y puede recibirla cualquier persona de más de 4 años, haya o no tenido dengue. Aún no hay fecha de lanzamiento ni precio, pero se espera que llegue para la primavera.


La que sí ya está disponible en el sector privado es la vacuna del herpes zoster del laboratorio británico GSK, que cuesta $ 32.000 por dosis. Son dos y se aplican a mayores de 50 años o mayores de 18 de grupo de riesgo con un intervalo de entre 2 y 6 meses para prevenir esta enfermedad, comúnmente llamada culebrilla.



“Provoca un dolor imposibilitante por un tiempo prolongado. La neuralgia posherpética puede durar un año y afecta a entre un 5% y un 20% de los pacientes. Y un 5% tiene herpes oftálmico, que puede causar la pérdida de la visión”, detalla Beatriz Seoane, directora médica de GSK Argentina, quien advierte sobre la necesidad de la rápida consulta frente a los síntomas. El virus se desarrolla en quienes se contagiaron alguna vez de varicela: se calcula que uno de cada tres mayores de 50 años tendrán zoster.


La vacuna contra la bronquiolitis, la que se viene

La semana pasada, la FDA aprobó la vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR) de Pfizer, que tuvo en Argentina la mayor cantidad de participantes de su ensayo clínico. También en mayo, había autorizado la vacuna de GSK, ambas para mayores de 60. Es un hito para la inmunología porque hace seis décadas que se venía estudiando sin éxito una vacuna contra el VSR.


Gonzalo Pérez Marc es investigador principal del Hospital Militar Central, uno de los centros donde se probó la de Pfizer. Asegura que el aprendizaje que se hizo para conseguir una vacuna Covid en tiempo récord ya está teniendo un efecto derrame.


“Los estudios clínicos que antes llevaban entre seis y diez años hoy llevan un año y medio o dos. No es que antes se investigaba más o mejor, sino que que había muchos procesos burocráticos y regulatorios muy disímiles”, afirma. Hubo un trabajo multidisciplinario, voluntad política y financiamiento. Y eso redundó también en innovación tecnológica.


La clave de la vacuna del VSR es la proteína de pre fusión, una de las que usa el virus para unirse a la célula, que posibilitó obtener más y mejores anticuerpos neutralizantes.


Pero la pandemia trajo un cambio revolucionario: por primera vez se usó el ARN mensajero (ARNm), la plataforma que permitió adaptar las vacunas a las variantes en tiempo récord.


De ARNm es la vacuna contra el sincicial respiratorio para adultos de Moderna, también testeada en Argentina. Su director médico regional, Rolando Pajón, confía en que la FDA la apruebe este año y dice que no esperarán esa autorización para presentar el pedido acá.


“El VSR causa enfermedad en los dos extremos de la vida, pero el porcentaje de hospitalización y muerte es más alto en el adulto mayor”, plantea. Graciela Morales, directora de Vacunas para Mercados Emergentes de Pfizer, coincide: “En países con buena vigilancia epidemiológica, como EE.UU., hay entre 60.000 y 160.000 hospitalizaciones al año y entre 6.000 y 10.000 muertes”.


Ambos laboratorios van a avanzar con estudios clínicos de sus vacunas en la población pediátrica. De hecho, Pfizer ya testeó una en embarazadas para ver la transmisión de anticuerpos al bebé y el comité de asesoramiento de vacunas de la FDA recomendó su aprobación. “De ocurrir, sería la primera vacuna disponible para niños desde el nacimiento”, remarca Morales, quien dice que Argentina está “en nuestra lista de países prioritarios para someter al pedido de autorización”.


La EMA europea además aprobó un fármaco de inmunización pasiva de una dosis para bebés sanos (que debe darse cada año) de Sanofi y AstraZeneca: desde el laboratorio francés confirmaron que presentaron el trámite de autorización a ANMAT.


Pérez Marc no contiene el entusiasmo por todos estos avances frente al VSR. “La vacuna para las embarazadas tiene que agregarse al calendario de vacunación. Eso, potenciado con estos anticuerpos monoclonales en pacientes de alto riesgo serían una estrategia espectacular y va a cambiar la pediatría”, sentencia. Y comparte el link de www.equipociencia.com para quienes quieran sumarse como voluntarios a los ensayos clínicos aún en curso (como el de la vacuna Covid argentina) y a todos los que se vienen. Porque esto es sólo el comienzo.


El ARN mensajero y la panvacuna

“El ARN mensajero es una revolución”, exalta Pajón. En este tipo de vacunas, se introduce un fragmento de una proteína de la membrana externa del virus, las células producen la proteína viral y el sistema inmunitario la reconoce y genera los anticuerpos.


Moderna está probando una vacuna para la influenza con esta plataforma y próximamente testeará ya la combinación Covid + VSR con el objetivo es llegar a una panvacuna que proteja contra los tres virus. “Estamos mucho más cerca”, asegura.


“Hay vacunas que no se van a sustituir porque son tremendamente efectivas, como la del meningococo y las conjugadas contra el neumococo. Pero antes del 2030, el ARN mensajero va a ser la plataforma dominante”, vaticina. Desde Sanofi, su directora de Vacunas para Cono Sur, Florencia Esquivel, cuenta que quieren tener “10 nuevas vacunas en estudio para 2025, incluyendo 6 con tecnología de ARN”. CAEME comparte otro dato: hoy están en marcha, en distintas fases, 860 ensayos de nuevos desarrollos o formas de administración.


“El ARN se está estudiando en HPV, citomegalovirus, herpes zoster, malaria. Y el año próximo se viene la nueva generación de vacunas Covid que amplifica la respuesta celular”, amplía Pérez Marc.


El futuro: HIV y las vacunas que faltan

Daniela Hozbor es investigadora del Conicet y experta en vacunología. Ella coincide en el catalizador que fue la pandemia y aporta su mirada sobre dónde estamos y hacia dónde avanzar. “Hemos cambiado el paradigma de desarrollo, que antes era aislar el patógeno, inactivarlo o atenuarlo y después inmunizar. Ahora hay mucha más tecnología y conocimiento y más posibilidad de éxito, pero es igual una tarea compleja”, advierte.


Un niño recibe la vacuna contra la poliomielitis. Foto AFP / Archivo

Un niño recibe la vacuna contra la poliomielitis. Foto AFP / Archivo

Puntualmente de la vacuna del dengue, remarca que es “un paso importante”, pero que deben mantenerse las medidas de prevención“. Y consultada sobre qué enfermedades esperan su vacuna, dice que tenemos pendiente malaria, leishmaniasis, infecciones bacterianas como las de Staphylococcus aureus o Streptococcus agalactiae y, por supuesto, el VIH.


“Lo importante es mantener todo el tiempo el valor que son las vacunas y la vacunación”, señala sobre la necesidad de lograr buenas coberturas porque “no hay buenos diseños si las vacunas no se usan”.


Respecto del VIH, Pérez Marc explica por qué hasta ahora no se logró dar con la vacuna. El virus tiene muchos mecanismos por los que se escapa al sistema de control inmunológico y uno es muta mucho sus antígenos. Cuando los anticuerpos generados por una vacuna se ponen en contacto con el virus, no lo reconocen. “Pero las nuevas tecnologías permitieron empezar a entender mejor otros sitios de unión del virus”, se esperanza.


Pajón reconoce que “el VIH es el hueco negro de la vacunología”. ¿El ARN puede cambiarlo? “No sabemos cómo, pero no quiere decir que no tratemos. Supongamos que quieres un coche azul marino. Las otras tecnologías te dan distintas tonalidades, pero el ARN te da la que tú tienes en mente. Esta fidelidad biológica y el aprendizaje en los estudios clínicos nos van a llevar más cerca de un candidato con más posibilidades realistas de éxito”, concluye.







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