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Post COVID: cómo avanzan los estudios clínicos de las vacunas contra la bronquiolitis y la gripe

En el Hospital Militar se desarrollan 3 ensayos de Fase III de vacunas contra el virus sincicial respiratorio y uno contra la influenza. Infobae dialogó con el líder del estudio, Gonzalo Pérez Marc



Año tras año, distintas enfermedades estacionales fueron responsables de saturar los sistemas de salud. Durante el invierno, la bronquiolitis y la gripe (antes de que el COVID hiciera su aparición) eran las principales responsables de esta situación. Ahora, con el espaldarazo que tuvieron las vacunas en la pandemia, ya no quedan dudas de que son las inmunizaciones la respuesta a estas patologías. Más aún con las nuevas plataformas vacunales, como son: el ARN mensajero y las proteínas recombinantes.


Con unos 15 mil voluntarios y más de 600 personas en el staff profesional, Infobae ingresó a los ensayos de Fase III que se realizan en el Hospital Militar y dialogó con Gonzalo Pérez Marc, médico pediatra (MN 110.813) e investigador Principal de los estudios, para conocer cómo se desarrollan las tres investigaciones para la vacuna del virus sincicial respiratorio (VSR), responsable de la bronquiolitis, y el que se efectúa contra la Influenza, culpable de la gripe.


"Tanto al COVID como el VSR y la influenza son las tres principales virosis que, cuando provocan un daño pulmonar, puede ser muy grave", dijo Pérez Marc


Qué es el VSR: el próximo objetivo de la ciencia


Antes de poder analizar las razones detrás de estas vacunas, es importante conocer la enfermedad que impulsa la necesidad de estas inmunizaciones que se encuentran en análisis.


“El virus sincicial respiratorio (VSR) es un virus respiratorio que afecta a la vía baja, que son los alvéolos, el último lugar donde se va a producir el intercambio gaseoso: se oxigena la sangre y se elimina el dióxido de carbono. Esa pequeña vía aérea, que es la más chiquitita y la más baja porque está en los pulmones, es la que se ve muy afectada por este virus, que es muy conocido por ser el que produce la bronquiolitis en los chicos”, explicó Pérez Marc a Infobae.


En ese sentido, recordó el rol que tenía esta enfermedad antes de la pandemia, cuando durante la temporada invernal provocaba el “colapso de los sistemas de salud”. “La bronquiolitis es la principal causa de morbimortalidad por enfermedad infecciosa pulmonar en el mundo, por lejos”, dijo el experto. Sin embargo, aclaró que el papel del VSR en los adultos mayores, especialmente en los que tienen más de 60 años no está muy estudiada, aunque sí las consecuencias.

En adultos mayores, sobre todo en mayores de 60 años, aunque lo común es que sea un cuadro viral común y corriente, le puede provocar una enfermedad que a nivel pulmonar puede ser muy grave, tanto o peor que la influenza, que es la gripe común”, afirmó.


En palabras de Pérez Marc, “tanto al COVID como el VSR y la influenza son las tres principales virosis que, cuando provocan un daño pulmonar, puede ser muy grave. El VSR, particularmente, en los adultos mayores puede generar cuadros cardiovasculares o respiratorios agravados, sobre todo si hay enfermedades de base, en un corto lapso de tiempo. Y si hay una neumonía por VSR, hay muchísimas chances de un infarto asociado o un empeoramiento grave de la patología respiratoria que tenga”.


Con este panorama, la realidad evidencia la importancia de generar vacunas para evitar estos cuadros tanto los adultos mayores, como en lo niños pequeños, ya que se trata de la “principal causa de morbimortalidad por afección respiratoria viral”. “Así como para el COVID se encontró una vacuna y para la influenza se están haciendo mejores vacunas, es muy importante que consigamos una vacuna contra el VSR, la cual podría cambiar la epidemiología mundial y de la pediatría”, destacó.


"Hoy el ARNm y las proteínas recombinantes te aportan una tecnología que podés adaptar rápidamente a las nuevas variantes y subvariantes", afirmó Pérez Marc


Asimismo, explicó: “Hay enfermedades como la influenza, y aún hay que verlo con el COVID, que los anticuerpos no duran tanto. En el VSR es probablemente que la gran mayoría de la gente haya tenido contacto con el virus antes de los dos años y después múltiples contactos a lo largo de la vida, pero los anticuerpos que uno genera no son de largo plazo y no duran mucho; y además son virus que van mutando”.


Es por esto que, anualmente, se necesitan refuerzos. “Con la influenza, todos los años se le hacen modificaciones a la vacuna para que sea la mejor posible, además se van sumando diferentes variantes. Ahora, incluso son hasta tetravalentes. Creemos que el modelo del VSR irá hacia eso”.

Según el pediatra e investigador principal de estos ensayos, "el VSR, particularmente, en los adultos mayores puede generar cuadros cardiovasculares o respiratorios agravados"


Cuál es la importancia de generar nuevas vacunas para las “viejas” enfermedades


La pandemia, más allá de la realidad sombría en la que sumió al mundo, también evidenció puntos positivos, como el desarrollo de vacunas con altos niveles de eficacia ante los cuadros graves e, incluso, la infección. Esta situación tuvo como puntapié inicial las nuevas plataformas, como son el ARN mensajero y las proteínas recombinantes, las cuales ahora se preparan para ser evaluadas ante las “viejas” enfermedades, como son la bronquiolitis y la gripe.


“Hoy el ARNm y las proteínas recombinantes te aportan una tecnología que podés adaptar rápidamente a las nuevas variantes y subvariantes. Entonces, si vos podés probar que esta tecnología es eficaz en las otras enfermedades, y no solo en SARS-CoV-2, sino en influenza y en VSR tenés una herramienta muy útil y con un nivel mucho más alto de eficacia”, dijo el experto.


La razón detrás de la vacunación anual se relaciona con que "los anticuerpos que uno genera no son de largo plazo y no duran mucho; y además son virus que van mutando”.


Por lo que agregó: “Uno trata de cubrir contra el VSR, al igual que contra la influenza y el COVID, a las poblaciones vulnerables, como son los recién nacidos, las personas con inmunosupresiones y los adultos mayores. Mientras que las vacunas en las embarazadas son para cubrir, sobre todo, a los recién nacidos para que ya nazcan con los anticuerpos, porque tiene la inmunidad inmadura al nacer y es mejor ya traigan el anticuerpo. Ahora, las nuevas plataformas se empiezan a utilizar para las viejas enfermedades”.


En el VSR, desde los años 60 no se consigue ninguna vacuna eficaz porque ninguna ha superado el 40%. Soy muy optimista que, con todo lo que se logró con el ARNm y con las nuevas proteínas recombinantes, podamos tener vacunas contra el VSR, que es mucho más complejo”, señaló Pérez Marc.


"Hoy, las nuevas plataformas se empiezan a utilizar para las viejas enfermedades”, señaló Pérez Marc


En ese tono, explicó que virus responsable de la bronquiolitis se mostró más complejo ante el desarrollo de las vacunas por un detalle muy importante: ante qué debía responder el sistema inmunológico. Para hacer un paralelismo, en el COVID se detectó rápidamente que los científicos se debían centrar en la, ahora famosa, proteína Spike (espiga), sin embargo en el VSR no pudo ser detectada. Estas nuevas vacunas exploran otro punto “flaco” del virus.


“El objetivo de las vacunas es prevenir la enfermedad grave, pero para eso tenés que poder encontrar una fracción de ese virus que, si la reproducís con el simulador que es la vacuna, genere que tu respuesta inmune sea muy importante para que, cuando llegue el virus, tu cuerpo te defienda. Durante años se hicieron vacunas contra una proteína que fusiona al virus con las células, pero quedaba en la post-fusión y las respuestas inmunológicas no alcanzaban. Gracias a las nuevas tecnologías se descubrió que hacerlo contra la proteína de pre-fusión es mucho mejor porque es más estable y seguramente tu respuesta inmunología será mucho mejor. Eso es lo estamos investigando”, explicó el pediatra.


Para profundizar en este aspecto, el investigador principal señaló: “Las nuevas tecnologías demostraron niveles de eficacia de entre 95% y 97%, que era inédito para este tipo de vacunas y de investigaciones, más contra enfermedades leve y contra graves era cercana al 100%. Eso nos trajo a un lugar nuevo”.

Es por eso que, según relató Pérez Marc, estiman que “esta nueva generación de vacunas contra la gripe y el VSR vamos a obtener niveles de eficacia mucho mayores, pero hay que probarlo. No es, ‘listo uso esta plataforma porque seguro va a ir bien’, porque seguro en medicina no existe. Sabemos que con plataformas de virus inactivados, que son buenas, sencillas y que han probado ser seguras, tenemos cerca del 50% de eficacia, ahora buscamos la siguiente generación de vacunas con las nuevas tecnologías”.


Si la eficacia de la vacuna contra la gripe es mucho mayor es más que bienvenida, pero también se están haciendo pruebas para tratar de que los pinchazos sean los menos posibles al unir vacunas de una misma plataforma. Si hay algo que sabemos, y que quedó clarísimo con la pandemia, es que las vacunas salvan vidas y marcan la diferencia. Entonces, primero hay que volver a vacunarse contra lo que teníamos pendiente y segundo hay que seguir investigando más y mejores vacunas para poder cubrir mejor a una mayor cantidad de personas ante las mismas o nuevas enfermedades”, agregó


Al tiempo que recordó: “Con el COVID se dijo que un 60% de eficacia es bajito, pero para virosis respiratorias es muchísimo. Con el COVID, la gente decía yo no me doy esta vacuna porque tiene un 70% de eficacia, pero en influenza esa sería la mejor vacuna de todas”.


El pediatra señaló que, entre los estudios actuales y los que aún continúan, suman más de 20 mil voluntarios


Pese a que cada paso en este camino será un hito en sí mismo, Pérez Marc resaltó que el objetivo final es obtener una vacuna contra el COVID, la bronquiolitis y la gripe, aunque aclaró que el primer paso es lograr una inmunización eficaz contra el VSR. “Una vez que la tengamos y que se pueda ir adaptando a las nuevas variantes, ahí ya ponemos un tilde. Después tenés la de influenza, que con una menor eficacia ya funcionan y ahora estamos investigando la nueva generación de vacunas antigripales. Estas son las primeras y esperamos que sean eficaces porque la lógica lo indica. Pero si tenés las mismas plataformas para tres virus diferentes, lo siguiente es poder unirlas en una misma aplicación: una triple vacuna viral”.


“Una vez que vos tenés aprobadas las tres vacunas, después podés empezar a hacer estudios que combinen, quizás, dos primero y una después, pero se terminan juntando las tres. En estos estudios podemos tener las eficacias durante este año, pero luego se hace seguimiento por dos años o tres años y en algunos casos hasta cinco. Entonces, no sería para nada errado pensar que en cinco años se apruebe una vacuna triple viral de adulto porque los estudios clínicos están avanzando a la máxima velocidad posible, siempre respetando los pasos regulatorios y de seguridad que se tienen que dar, pero sin tiempos muertos”, evaluó.


El rol de los voluntarios en la ciencia



En varios momentos de la entrevista, Pérez Marc destacó el papel de los voluntarios en los ensayos clínicos y advirtió que los argentinos que se prestan para estos estudios son los que brindan datos más detallados, de calidad y por una mayor cantidad de tiempo. Siendo que fue este mismo ámbito, junto a Fernando Polack, donde se realizó el primer estudio en suelo nacional para la vacuna contra el COVID de Pfizer

“Estamos con cuatro estudios para VSR y uno para influenza, que se suma a otros estudios que tenemos activos. Todo esto hace que tengamos una logística muy aceitada porque la investigación clínica es muy minuciosa en el manejo, tanto del circuito del voluntario como en todos los pasos y requerimientos”, afirmó y agregó: “El estudio clínico tiene que tener todo asentado, porque esos datos de miles de personas, que a uno le suenan un montón, se termina aplicando a miles de millones de personas”.


"Con el COVID se dijo que un 60% de eficacia es bajito, pero para virosis respiratorias es muchísimo", afirmó el experto

Y recordó: “Para los estudios de vacunas contra el COVID tuvimos que generar un grupo de trabajo gigantesco e hiper especializarnos, con un seguimiento muy minuciosos. Ahora, con estos nuevos estudios sumados a los anteriores, tendremos más de 23 mil voluntarios, que sería un número similar al que se busca en un estudio mundial completo. Hemos sido auditados varias veces por los sponsors, las empresas que dirigen los estudios, las agencias regulatorias nacional y extranjeras·.


“En cuanto al personal, hemos superado las 1.200 personas trabajando acá. Hoy somos entre 600 y 850, fluctúa según el momento del estudio, pero siempre con el apoyo del Hospital Militar, del Ejército y hasta te diría del país en general, porque también colabora el Ministerio de Salud a través de la de la agencia regulatoria; y fundamentalmente de los voluntarios”, detalló.


Es más, sobre los voluntarios argentinos aseguró que es gracias a su participación que los ensayos nacionales cuentan con altos estándares. “Siempre lo digo, no hay voluntarios y voluntarias como en Argentina, porque la gente sigue años aportando datos, participando, viniendo y cumpliendo con todo con minuciosidad”, aseguró.

Cuando se hacen estudios en paralelo en Estados Unidos, Suecia, Finlandia, Japón, Alemania, Inglaterra, Brasil y Chile, entre otros, y hacemos las reuniones para comparar las estadísticas y la participación sostenida en el tiempo, los argentinos están en lo más alto siempre. Incluso, cuando muchos, en el transcurso del estudio, tienen hasta 200 mil visitas. Casi no faltan, traen todo lo que se les solicita y hasta vienen con sus estudios para agregan las novedades. Uno muchas veces critica al argentino y a la Argentina, pero en esto te puedo decir que somos de los mejores que hay en el mundo”, aseveró.


Por otro lado, en lo que respecta a los grupos poblacionales que podrían ser considerados como más complejos, Pérez Marc resaltó la predisposición de los adultos mayores, que ahora son parte de dos ensayos en suelo nacional. “Son la mejor población que hay, por ejemplo, derribaron un prejuicio que uno podría tener sobre su comportamiento con el manejo de la aplicación en el celular y los diarios electrónicos”, dijo.


“Vienen con las medicaciones o con los antecedentes médicos que tienen, y son muy agradecidos cuando ven que los procesos son bien hechos y que la atención es buena. O nos hacen críticas constructivas y no quejas. Es un placer trabajar con esa población, uno pensaría, por ahí, que por los problemas de movilidad u otras patologías, porque no ven bien o no escuchan bien; pero superaron todas esas barreras”, recalcó.


El ensayo de Fase III de la vacuna contra la gripe se realiza en mayores de 18 años

En la actualidad, en el Hospital Militar se realizan dos estudios de vacunas contra el VSR en mayores de 60 años, uno en embarazadas, y uno en mayores de 18 años ante el virus de la influenza. “Contra el COVID vimos que la gente pedía por favor sumarse al estudio; pero acá es totalmente diferente. Hoy es mucho más difícil conseguir grandes números de personas para los estudios, nosotros contamos con una red de derivaciones de voluntarios que quieren participar, pero también links: www.vacuna60.com, para mayores de 60 y embarazadas y www.argvacunas.com, para gripe”, indicó.


“Cuando la gente se pre-inscribe los llamamos y le explicamos cómo es el estudio y su funcionamiento. Los citamos al hospital, se le lee el consentimiento informado, que es como si fuese un prospecto de todo el estudio; se contestan las dudas y con toda esa información dicen si quieren participar o no”, relató.

Durante la entrevista con Infobae, Pérez Marc mostró cómo organiza los distintos ensayos y la forma en que busca optimizar cada paso


Aunque destacó: “Generalmente, cuando la gente viene se convence más de participar. En investigación clínica siempre decimos que para que la gente tenga confianza tenemos que informar mucho y contestar dudas. De todas maneras, en investigación antes y después y siempre se prioriza la salud del voluntario”.

“Hoy, en un estudio de VSR ya tenemos 6000 personas y podemos ir hasta 9.000; mientras que en el otro podemos ir hasta 6000. En el caso del de la gripe nosotros podemos hacer hasta 600 personas, es un estudio ‘chico’ a nivel mundial”, señaló. Las razones de estos números radican en cuánto circula cada virus: cuanto más expandido está, es menor la cantidad de personas que necesitan ser evaluadas ante las nuevas inmunizaciones.


Mientras que en el caso de los ensayos se realiza vacuna contra placebo, en los que ya cuenta con una inmunización que se mostró efectiva, se efectúa en relación a la mejor inmunización que existe en el mercado. “Si sabés que la vacuna que estás usando de comparador ya es buena y genera ‘tanto’ nivel de anticuerpos, cuando la comparas con la nueva se busca detectar que genera igual o mejor nivel de anticuerpos, más allá de la eficacia, y eso la válida”.

Ahora, en el caso de las embarazadas, que son las que ponen el brazo, el evaluado será el bebé. “Además del Hospital Militar, en la Ciudad de Buenos Aires, lo estamos haciendo en diferentes provincias y centros; como son: Salta, Mar de Plata y Tucumán, entre otros. La idea es poder tener una población variada de la República Argentina, que te permite no solo saber si estas vacunas son eficaces sino su comportamiento en nuestra población”.


“Acá uno sigue a la mamá cuando está vacunada y, una vez que nace, se sigue al hijo o a la hija durante un año. Son estudios más largos porque no buscas la eficacia inmediatamente, sino al final del estudio. Estamos cerrando a nivel mundial el enrolamiento en los próximos días, con lo cual todas las las mujeres embarazadas en el tercer trimestre que tenga ganas de participar, pueden contactarse con nosotros, aclarar que quieren participar en el estudio de embarazadas y nosotros las contactamos. La idea es terminar de enrolar durante estos meses y tener los resultados el otro año. Esto sería realmente algo muy relevante, que cambiaría la historia de pediatría”, afirmó.


Mientras que en el caso del tratamiento monoclonal, Pérez Marc explicó que está destinado a “recién nacidos, prematuros o chicos que todavía no tuvieron su primera temporada invernal. Es decir, que no tuvieron la posibilidad de estar en contacto con el VSR. En Argentina, ya se usa y está dentro de los tratamientos que aplica el Estado nacional, pero con varias aplicaciones. Este monoclonal, en vez de varias aplicaciones, se da en una sola y tiene una mejor potencia, pero eso hay que probarlo”, afirmó.


Qué lecciones nos deja la pandemia


Aunque la pandemia aún está presente, existen algunos aspectos que tras dos años pueden ponerse en la “balanza científica”. Uno de ellos, es la velocidad que se logró en los estudios clínicos. Los cuales mostraron que no es necesario esperar décadas, con tiempos muertos en medio, para conocer cuán efectivo es un fármaco o una vacuna, más cuando estas drogas pueden salvar vidas a lo largo y ancho del planeta. Siempre y cuando se cumplan con todos los pasos de seguridad necesarios.


De la pandemia me queda la convicción probada de que las vacunas salvan vidas y que la investigación científica, cuando hay voluntad política, inversión y participación activa de la comunidad es muchísimo mejor, más rápida y más eficiente, y eso es importantísimo”, afirmó.

"En investigación clínica antes y después y siempre se prioriza la salud del voluntario”, aseveró el experto


En paralelo, destacó el “nivel de conectividad mundial que tenemos, creíamos que era mucho menor pero esto nos demostró que si no trabajamos en conjunto todos los países es muy difícil detener una situación como la que hubo. Con lo cual, se debería repensar la función y el apoyo que debe tener la Organización Mundial de Salud para que pueda englobar y recomendar respuestas comunes y coordinar entre diferentes naciones”.


“Otro punto que tendríamos que ver es: qué aprendimos, poder mirar para atrás por ahí el año que viene o el otro o un par de años y decir cuáles fueron las mejores estrategias que deberíamos utilizar en cada lugar, con sus particularidades y desde distintos aspectos. Y, por otra parte, la importancia de las medidas higiénico - dietéticas, pero sobre todo higiénicas, de distanciamiento y de cuidado, con la convicción de que cuidarse a uno solo es imposible si no cuidamos al que está al lado”, reflexionó el pediatra.


Y continuó: “Tenemos que empezar a pensar que el virus que generó esta pandemia ya es parte del día a día. Ahora, aparentemente, se estabilizó en Ómicron con todas sus variantes y por suerte para este SARS-CoV-2 ya tenemos vacunas y probablemente van a quedar establecidas de forma regular. Pero África sigue siendo un signo de pregunta para todos y no hay preocupación por parte de la comunidad mundial. Hay todo un continente y también otras regiones del mundo que siguen vulnerables tanto contra la malaria como contra el SARS-CoV-2 y otras enfermedades. Es un llamado de atención, ya vimos todo lo que pasó y deberíamos poder prevenir un poquito más”.


“Sabemos que las vacunas salvan vidas y lo verificamos, pero aplicadas en tiempo y forma, sabemos cómo tienen que ser los refuerzos contra el COVID y sabemos que poblaciones requieren uno más, pero hay que cumplir con todas las dosis, no solo con las primeras dos. Tenemos que ser muy enfáticos en que la gente se tiene que seguir vacunando contra el SARS-CoV-2 y completar el Calendario Nacional de Vacunación, tal como lo indica el Ministerio de Salud de la Nación”, reiteró.

Mientras que la última reflexión estuvo dedicada a la información, que se vio muy afectada durante la pandemia. “Antes, por ahí uno no estaba atento a todo lo que pasaba en la ciencia si no era médicos o investigador. Hoy todo el mundo está muy pendiente, entonces hay que ser muy claros: cada nueva información que aparece sobre una enfermedad no es que habrá una pandemia. Tampoco que esa primera información sea la realidad de lo que está sucediendo, creo que siempre es mejor tener más información, pero también hay que saber administrarla. Con lo cual es importante que la gente busque información con sus médicos de cabecera o leyendo medios con personas especializadas en ese tipo de divulgación científica. Está bueno que la población se nutra de información que viene ya mediada por periodistas que se dedican a esos temas”, concluyó Pérez Marc.


Por Romina Cansler-Infobae

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